Mi carrito rojo

2개월 전
Cuando la situación se puso dura, tomamos la decisión de que había que vender algunas cosas, y así fue como llegó el día de vender mi carrito.

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Con el dinero de su venta emprendimos el proyecto que nos mantiene de pie hasta ahora.

Yo soy de los que se encariña con sus cosas, mis lentes, mis zapatos, mis herramienta de trabajo, mis lápices, mis gomas de borrar ...

Me lo compró el mismo mecánico que siempre lo arreglaba, así que no tuve que darle mayores explicaciones sobre todos los remiendos que yo le había hecho.

Él no era un carro, era mi Renault Symbol, mi renolito rojo, donde hacíamos el mercado los domingos, el que viajó conmigo muchos años de Maturín a Cumaná sin dejarme nunca en el camino; era más una mascota que un carro.

-Esas son pendejadas -me dije -y me olvidé del asunto.

Mi compañera, que es la la dura de la casa, la de los pies sobre la tierra, un día me llamó al trabajo, y me sorprendió el tono triste de su voz.

-¿Qué te pasa ? le pregunté, te noto triste.

-Lo vi -me respondió.

-¿A quién? -le pregunté preocupado.

-Al carrito rojo -me dijo.

Hice silencio por un instante, y pensé que si no hubiese sido por la situación que estábamos viviendo, jamás lo hubiese vendido, lo habría dejado que se muriera de viejo conmigo. Sin embargo, siento que con este post lo inmortalizo.

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Yo solo he tenido un solo carro y lo vendí sin mucha misericordia. Papá decía que no me había enamorado de mi Yaris azul y hasta eso sería cierto. En cambio él, él amaba y se desenamoraba de sus carros. Tuvo carros como amores. Recuerdo que la penúltima fue una camioneta blanca, Terios, nueva, briilante. Papá amaba esa camioneta como si fuera una mujer: la llamaba mi blanca. La vendió porque tuvo un accidente y el seguro le dio pérdida total. Le dieron para comprarse otra y el compró una Terios Roja, pero jamás la quiso como a la otra. Siempre le miró los defectos, siempre la comparaba. Hoy que leí este texto, recordé eso. Un abrazo para ti, amigo!

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Tan linda querida Nancy.
Hasta en las respuestas tu narrativa está floreciendo cada día más frondosa.
Gracias por tu visita.

Entiendo perfectamente el pequeño homenaje que le haces a tu carrito. El mes pasado, tuve que dejar mi adorado Rover 25, que ha sido mi compañero de viajes, aventuras, dichas y desdichas durante dieciséis años. Antes, tuve un seat Ibiza, casualmente rojo, cuya matrícula terminaba en PP, cosa que me hacía gracia, porque son los siglas del Partido Popular de derechas, que ahora está en la oposición. Se lo vendí a un amigo, cuando compré el Rover y también sentía cierta nostalgia cuando lo veía circular o aparcado en la calle. Parece una tontería, pero se encariña uno de las cosas y luego...

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Amigo Juan Carlos.
Gracias por acompañarme en los sentimientos, ese es uno de los lugares comunes, aquí en Venezuela cuando se da un pésame.
Sé que si estuvieras aquí en cuerpo presente, hasta me pusieras una mano en el hombro.
Ahora haré café, me sentaré cómodamente en mi mesita, y brindaré por mi carrito rojo, acompañado de mi nuevo amigo de Madrid, el gran Juan Carlos, una persona que escribe arrechisimo, transmite
con fuerza a través de su escritura, y que siento la impresión de haberlo conocido desde hace ya mucho tiempo.
Saludos mi hermano querido.

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No, por favor, mi amigo. Es cierto que soy alto, aunque voy camino del tercer estado del enigma de la Esfinge y tarde o temprano iré encorvándome, pero nunca grande. Grande fue Alejandro Magno o Julio César o si me apuras el Pato Donald. Pero eso sí, soy solidario con otro amigo conductor y como hace poco yo también tuve que soltar a mi viejo compañero, pues la ocasión la pintan calva, como se suele decir. Huele bien ese café. A la próxima, con tu permiso, me apunto a una tacita.

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Así es Juan Carlos.
Mi primer carrito fue un Volkswagen, una maravilla.
uno va vendiendo los carros, con ese dinero se compra otro, y así sucesivamente, así hemos hecho nosotros.
Este era como una habitación más de mi casa, en la maleta, además de las herramientas normales de un vehículo, yo tenía en este, herramientas de trabajar la madera, libros, ropa y alguna botellita de emergencia.
Yo no conozco casi nada de mecánica, pero éste lo conocía tanto, que con cualquier ruidito raro ya yo sabía lo que tenía.
Es decir que teníamos muy buena relación mi renolito y yo.
En la época en que me tocó viajar mucho, me paraba en algunas parajes de la carretera a dormir, y dentro de él, echando el asiento hacia atrás, podía dormir plácidamente casi como si fuera en mi cama.
Estoy loco, me salí de este post y entré al otro sin darme cuenta, pense que éste se había borrado, y y escribí otra nota en aquel, que te parece?.
Esto es como construidad de los parques ,de Córtazar.
De todos modos ya el café está listo(en la otra respuesta hablo de que voy a montar un café) y brindaré con usted amigo Juan Carlos, mi pana de Madrid.

Qué escrito tan conmovedor, @acostacazorla. Nunca pensé que un carro me conmovería. En realidad fuiste tú y el sentido de pérdida, que conozco bien.
Afortunadamente, todo esto permitió su nuevo comienzo.
Un abrazo

Como estas querido amigo @acostacazorla buenas tardes
El mundo esta de cabeza querido amigo, la economía ya venia muy mal, ahora con la cuarentena y los cierres de los negocios todo ha empeorado.
Se lo que se siente desprenderse de las cosas, hace cuatro años vivimos de lo que genero en la web, cuando las cosas están mal, vendemos las cosas que fuimos adquiriendo con mucho esfuerzo.
Lamento mucho que tuvieras que dejarlo ir al remolino rojo.
Que pases una maravillosa tarde querido amigo

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Saludos amigo.
Seguiremos adelante, con mucha fe.

Que bella historia, espero que la vida te de y nos de a los venezolanos la oportunidad de recuperar el doble de lo que hemos perdido por la situación que todos conocemos