To the side that God wills/ Hacia el lado que Dios quiera

3개월 전

There is an old popular saying that we get up on the wrong foot when everything goes wrong and we tend to despair because our patience is exhausted and we do not like to repeat over and over again things that could have gone perfectly from the first attempt. There is also a positive counterpart to show that a new venture or any action that we start to perform is going very well and is expected to continue like this, without any problem: in this case, we enter with the right foot.

Numerous explanations can be found, very well founded, about the origin of these expressions, but if in the first instance, we appeal to common sense, we can realize that most people mainly use their right side to carry out all the activities that correspond to them; that is to say, there are very few who use the left as their fundamental extremity. This gives rise, therefore, to the use of the right hand being considered as the most normal, as the one that human beings should naturally possess; which is a mistake, of course, because there should be nothing unusual in a person being left-handed. However, right-handedness has, over the centuries, imposed itself with its load of positive meanings, so much so that it became synonymous with words such as straight and correct. The left, on the other hand, with its negative connotations, came to be regarded as a symbol of bad luck and those who used it as their main hand were looked upon with suspicion. One of the synonyms of the left is siniestra, a word whose meanings are, among others, disastrous, aciago avieso. This meaning is so marked that, even today, we have heard, many times, sports narrators describing left-handed players as playing "the wrong hand."

In the Bible we also find many examples in which the right side represents good and the left side is subordinated to what should not be done in the eyes of God. Let us think, just to name one of the most significant ones, in which Jesus tells the high priest, when he questions him, that "from now on you will behold the Son of Man sitting at the right hand of Almighty God" (Matthew 26:64), in a clear allusion to his resurrection, to his triumph over death, to the reign he will exercise together with God the Father. And in another episode in which the Redeemer speaks of coming surrounded by all his angels to separate the good souls from the bad ones, he expresses with respect to those he placed on his left: "You cursed ones, depart from me and go into the eternal fire, which has been prepared for the devil and his angels!" (Matthew 25:41). Although, as we have already said, one can find in the sacred book, in addition to those already cited, many other allusions to this disjunction between right and left, we should not think, in any way, that this means a negative stigmatization for people who use the left hand as the main hand; the innumerable proofs of the infinite love of God for all his children, without distinctions of any kind, cast to the ground any doubt in this sense. These are allegories, based on tradition, like so many others in the Bible.

Now, sticking to the strict reality, nobody, at the time of getting up, is aware of the foot that should be placed first on the ground, unless it is someone extremely superstitious, but that is a different kind of problem. Perhaps the habit of assuring that we get up with the left foot when everything goes wrong has not yet disappeared, but we must keep in mind that setbacks are part of life. Let us think that they are tests that God places in our path to check how much good sense we have, how much capacity we have to bear our own mistakes as well as those made by other people with whom we share or cross paths. It is in those fateful moments when all the serenity and wisdom to face situations without falling into desperate attitudes that induce us to utter inappropriate words or commit nonsense and then repent before God and apologize to the people who received our aggressions should emerge.

image.png
Fuente

Hacia el lado que Dios quiera

Dice una antigua sentencia popular, que nos levantamos con el pie izquierdo cuando todo nos sale al revés y tendemos a la desesperación porque la paciencia se agota y no nos agrada repetir una y otra vez las cosas que pudieron salir a la perfección desde el primer intento. Existe igualmente su contraparte positiva para graficar que un nuevo emprendimiento o cualquier acción que comencemos a realizar está saliendo muy bien y se espera que continúe así, sin problema alguno: en este caso, entramos con el pie derecho.

Se pueden encontrar numerosas explicaciones, muy bien fundamentadas, sobre el origen de estas expresiones, pero si en primera instancia, apelamos al sentido común, podemos darnos cuenta de que la mayoría de las personas utilizan principalmente su lado derecho para llevar a cabo todas las actividades que les correspondan; es decir, son muy pocos aquellos que emplean la izquierda como su extremidad fundamental. Esto da pie, por lo tanto, para que el uso de la diestra sea considerado como el más normal, como el que naturalmente deben poseer los seres humanos; lo cual se trata de un error, por supuesto, porque nada debe haber de raro en que una persona sea zurda. Sin embargo, la derecha a lo largo de los siglos se impuso con su carga de positivos significados, tanto así que se convirtió en sinónimos de palabras como recto y correcto. La izquierda, en cambio, con sus connotaciones negativas, llegó a ser considerada como símbolo de la mala suerte y a quienes la usaban como su mano principal lo miraban con recelo. Uno de los sinónimos de izquierda es siniestra, vocablo cuyos significados son, entre otros, funesto, aciago avieso. Está tan marcada esta acepción que, todavía en la actualidad, hemos escuchado, muchas veces, a narradores deportivos describiendo a los jugadores zurdos como ejecutantes de “la mano equivocada.”

En la Biblia igualmente encontramos muchos ejemplos en los que la parte derecha representa al bien y la izquierda está supeditada a lo que no se debe hacer ante los ojos de Dios. Pensemos, solo por nombrar uno de los más significativos, en que Jesús le dice al sumo sacerdote, cuando este lo interpela, que “a partir de ahora ustedes contemplarán al Hijo del Hombre sentado a la derecha del Dios Todopoderoso” (Mateo: 26:64), en franca alusión a su resurrección, a su triunfo sobre la muerte, al reinado que ejercerá junto al Dios Padre. Y en otro episodio en que el Redentor habla de venir rodeado de todos sus ángeles a separar las almas buenas de las malas, expresa con respecto a los que colocó a su izquierda: "¡Malditos, aléjense de mí y vayan al fuego eterno, que ha sido preparado para el diablo y para sus ángeles!" (Mateo 25:41). Aunque, como ya dijimos, se pueden encontrar en el libro sagrado, además de las ya citadas, muchas otras alusiones de esta disyuntiva entre derecha e izquierda, no debemos pensar, de ninguna manera, que esto significa una estigmatización negativa para las personas que utilizan la mano izquierda como la principal; las innumerables pruebas del infinito amor de Dios para todos sus hijos, sin distinciones de ningún tipo, echan por tierra cualquier duda en este sentido. Se tratan de alegorías, basadas en la tradición, al igual que tantas otras presentes en la Biblia.

Ahora bien, ciñéndonos a la estricta realidad, nadie, a la hora de levantarse, está pendiente del pie que debe colocar primero en tierra, a menos que se trate de alguien sumamente supersticioso, pero ya eso se trata de un problema de otra índole. Quizás la costumbre de asegurar que nos levantamos con el pie izquierdo cuando todo resulta mal no desaparezca todavía, pero debemos tener en cuenta que las contrariedades son parte de la vida. Pensemos que se tratan de pruebas que Dios coloca en nuestro camino para comprobar cuánta sensatez nos acompaña, cuánta capacidad tenemos para soportar tanto los errores propios como los que cometen las demás personas con quienes compartimos o nos cruzamos. En esos momentos aciagos es cuando debe aflorar toda la serenidad y la sabiduría para afrontar las situaciones sin caer en actitudes desesperadas que nos induzcan a proferir palabras indebidas o a cometer disparates para luego arrepentirnos ante Dios y disculparnos con los seres que recibieron nuestras agresiones.

image.png
Fuente

RGgukq5E6HBM2jscGd4Sszpv94XxHH2uqxMY9z21vaqHt2347xVAZzgdBVbhPQKxEKpN5Gt6md6EhzZYPA4HtSmMX97gB5JHNeNzA59TcKjkHBrBTPWCJXoBRXRQ6uL.png

Authors get paid when people like you upvote their post.
If you enjoyed what you read here, create your account today and start earning FREE STEEM!
STEEMKR.COM IS SPONSORED BY
ADVERTISEMENT