Alexander | Los secretos e historia de Pablo [capítulo especial, parte II (continuación)]

3개월 전

Puedes leer el capítulo especial parte II dando click a la imagen

Imagen editada con la app Covers

Capítulo especial, parte II (continuación):


Los secretos e historia de Pablo




La noche estaba un tanto fría, las calles cada vez estaban más solitarias y sin darme cuenta habían pasado un par de horas cuando de pronto un auto negro de vidrios oscuros se para frente de mi y suena lo bocina. Yo no sabía de quién se trataba así que pensé que estaba esperando a otra persona. Saque mis audífonos para escuchar algo de música, pero me detuve en el momento en que vi al chofer bajarse del auto negro, era nuevamente Alex, el extraño hombre que se había vuelto más extraño para mi cada vez que me lo cruzaba en el camino.

— Hace mucho frío ¿no es así? — dice mientras se quita la chaqueta para colocarlo sobre mi espalda. —No, está bien— le digo quitándomela y devolviéndosela — ¿qué haces aquí? — le pregunto un tanto extrañado — pues, ¿me creerías si te digo que espere hasta que salieras de tu trabajo? — pregunta riendo entre sí —¿esto es un juego? — le pregunto levantándome de mi asiento — no tranquilo, perdón, solo quiero ayudarte— dice con una cara de apenado que no me la creí en el momento, pero que al cabo de un minuto de silencio le di la oportunidad de la duda, ya que a pesar de lo extraño que pudiera ser, no podía negar que había sido de gran ayuda.

—Quiero agradecerte por todo y decirte que te pagare cada centavo— le digo con un tono de firmeza y seriedad que se esfumó al momento en que sentí el viento frío de la noche, haciéndome tiritar de frío, —no te preocupes, no me debes nada, primero piensa en no resfriarte— responde volviéndome a colocar su chaqueta por encima de mi espalda la cual esta vez no rechace. Pronto entre en calor ya que estaba todavía cálida por su cuerpo, no parecía ser tan extraño como pensé que era a simple vista, parecía ser un hombre muy honesto y despreocupado de la forma en que hacía o decía las cosas, lo que si es que se podía ver como su camisa se amoldaba a su cuerpo voluminoso, parecía ser alguien que cuidara muy bien de su cuerpo. En cambio yo a mi corta edad frente a él tenía un cuerpo cuidado pero no tan formado. Entre que pensaba eso y otras cosas más él se acerca a mí pasando su brazo tras mi espalda a la altura de mis codos llevándome hasta su auto para luego abrir la puerta e invitarme a entrar, no lo pensé y le tome la palabra ya que hacía mucho frío y parecía ser que era muy tarde ya para estar esperando solo por el transporte público.

Mientras esperaba en su lujoso auto, podía ver tras la ventana como él metía mi maleta y bolso que me quito al momento de sentarme en el asiento copiloto. En eso pude detallarlo mucho más, sus piernas también estaban bien trabajadas al igual que sus glúteos, parecía ser el prototipo de hombre que cualquier mujer se volvería loca, qué demonios estás pensando Pablo me digo entre el pensamiento dejando caer mi cabeza contra el vidrio.

—Entonces, ¿a dónde vamos? — me pregunta Alex quien ya estaba sentado a mi lado —supongo que necesitas un lugar donde quedarte, al menos por esta noche— menciona mirando por el retrovisor vigilando que no viniera algún carro para arrancar —puedes dejarme en cualquier hotel cercano— le digo mirando el retrovisor de mi lado para evitar ver su cara por lo avergonzado que me sentía de haber aceptado el aventón —está bien, si quieres descansa un poco en el camino, te ves cansado— menciona a lo que bostezo un poco y lo miro reírse de mí — lo siento— mencionó recordando el día arduo que tuve y confirmando que lo que pensaba era una broma, era algo cierto, me había esperado todas esas horas hasta que terminara mi turno de trabajo. A los pocos minutos, me quedo dormido y antes de sumergirme por completo en el sueño siento como me abriga con su chaqueta una vez más.

No sé qué tiempo pasó pero el carro estaba ya detenido y en un lugar que yo poco reconocía —¿despertaste ya? — pregunta él mientras da un sorbo a un café expreso — ¿Dónde estamos? — pregunto y antes de recibir respuesta a ello me ofrece un café extra que estaba a mi lado — estabas profundamente dormido, no quise despertarte, fuimos a varios hoteles pero ninguno tiene disponibilidad— dice Alex mirándome a la cara sonriendo como siempre, —entiendo— le digo suspirando, no sabía que iba a hacer esa noche, y me sentía aún más apenado con él por ponerlo en esa situación, ya estaba pensando pasar la noche en algún parque público o lugar donde hubiera vigilancia.

—No te preocupes— dice Alex encendiendo nuevamente el auto y metiéndose en el estacionamiento de uno de los edificios cercanos donde estábamos. Yo me quede totalmente mudo, podía tal vez pensar que me estaba secuestrando pero con todo lo que ya había pasado y sabiendo todo lo que había hecho por mí, quise dejar todo en sus manos como una prueba más para que se ganara por completo mi confianza. Entramos al subterráneo de un edificio y a los minutos ya estábamos estacionados y él fuera del auto con mis cosas, yo me baje sin siquiera preguntar y caminamos hasta cruzar una puerta eléctrica que nos dio acceso a los ascensores. Pulso el último piso y el ascensor cerró sus puertas para luego empezar a subir en la misma medida en que yo empezaba a ponerme un tanto nervioso; si algo malo iba a pasar solo tenía que salir corriendo.

Dentro del ascensor podíamos ver nuestras caras ya que por dentro tenía varios espejos a los que evite ver para no mostrar más de lo apenado que estaba, de haber cruzado una mirada más con él sería el detonante para tomar mis cosas y salir corriendo, pero ese momento evitaba a toda costa hacer algo más tonto ya que no tenía a donde ir y tal vez solo estaba siendo dramático. Suena el ascensor dando a entender que ya habíamos llegado al piso marcado por él, se abren las puertas y quede maravillado con el pasillo, tenía varias pinturas colgadas en la pared muy artísticas y algunos grandes jarrones que parecían ser piezas de arte muy costosas. Solo seguimos caminando hasta el final del pasillo donde había una gran puerta de madera con accesorios cromados y una cerradura que abría con una tarjeta magnética, algo muy sofisticado para lo que estaba acostumbrado ver.

—Bienvenido a mi casa— dice Alex mientras abre la puerta y me invita a pasar. Un lugar un poco monótono, con muebles negros, paredes blancas, una Tv plasma colgada a la pared y bajo de ella lo que parecía ser una chimenea; era un lugar algo sencillo para lo que pensé que iba a ver luego de haber recorrido ese pasillo. Lo que si es que todo estaba organizado y limpio además que era un apartamento muy espacioso. —Ven y te llevo a tu habitación— dice quitándome su chaqueta de las manos para colgarlo en un perchero de madera que estaba cercano a la puerta principal.

Entramos a un pequeño pasillo donde había varias puertas —es aquí— menciona abriendo una de ellas; lo primero que se podía ver era una cama grande con varias almohadas, una tv igual al de la sala de estar con una pequeña chimenea, y a varios pasos una puerta que daba con el baño el dejo mi maleta y bolso encima de la cama, — puedes tomarte una ducha caliente y luego salir a comer algo, estoy seguro que debes estar hambriento—dice mirando mi estómago y retirándose de la habitación.

Tuve que tomarme varios minutos sentado en la cama para digerir todo lo que estaba dejando que pasara, estar en la casa de un extraño no era algo de lo que acostumbraba hacer, la verdad es que era mi primera vez durmiendo fuera de casa y por ser la primera sentí que estaba rompiendo todos mis estereotipos. Pero me calme solo es una noche me digo a mi mismo, para luego dirigirme a un lujoso baño con puertas de vidrio que dejaba ver todo por dentro, al cual accedí con tal desnudez y relaje todas mis preocupaciones mientras caía como cascada cálida el agua de la regadera sobre mi cabeza.

Varios minutos después me vestí con algo ligero, un pantalón corto y una camisa manga corta, normalmente estaría sin camisa si estuviese en mi casa, pero al ser lo contrario no quería parecer grosero ante Alex. Para mi sorpresa cuando me dirijo hacia la cocina, aparte de mirar lo brillante y cromado de su nevera y cada uno de los accesorios de su cocina, me quedé fijo viendo a aquel hombre que estaba solo en toalla con unas pantuflas azules dándome la espalda mientras revolvía huevos lo que parecía ser según lo que olfatee. De mi boca salió un quejido en susurro por haber pensado que podía ofenderlo si andaba sin camisa por su casa, cuando él estaba casi completamente desnudo frente a mí.

—Allí estás, siéntate a comer— dijo Alex sonriendo tomando un plato con huevos ya servidos y colocando sobre el varias rodajas de pan tostado. Me senté a la vez que él tomó leche de la nevera para luego dar la vuelta y sentarse a mi lado. —¿Quieres un poco? — pregunta tomando la jarra de leche a lo que yo le hice una seña de afirmación con mi cabeza ya que tenia comida en la boca, estaba muerto del hambre, no había recordado que me había ido del hospital sin comer y teníamos prohibido tomar comida en mi sitio de trabajo.

—Tómalo con calma— dice mientras posa su mano en mi cabeza para acariciarla tal y como lo hacía mamá, pero esta vez no sentí molestia ya que no lo hacía para excusarse como ella. Sus manos eran grandes casi que cubría toda mi cabeza. Al terminar de comer me levante tomando mi plato y el suyo para luego ir a lavarlos a lo que él se me acerca por la espalda casi pegando su pecho con mi espalda con mi espalda —tranquilo, deja eso para mañana, debes estar cansado y ya es muy tarde— menciona, produciéndome un cierto escalofrío que recorrió desde la punta de mis pies hasta mi cabeza, desde esa distancia pude percibir el olor a dentífrico de su aliento aun cuando habíamos cenado.

—Está bien— le digo haciéndome a un lado para luego caminar apresuradamente a la habitación. Seguramente se dio cuenta era lo que pensaba una y otra vez mientras veía hacia el techo sin poder conciliar el sueño por haberme ido de esa forma tan descortés sin agradecer por lo que estaba haciendo por mí. No había pasado ni media hora cuando me dispongo a ir hasta su habitación para hablarle, disculparme por lo callado que estaba durante toda la noche y agradecerle por todo asegurándole que le iba a pagar y que solo sería una noche, que no iba a molestarlo más.

A poca distancia de su habitación veo que la puerta está entreabierta, lo que me aseguraba que aún estaba despierto. Al asomarme vi reflejado en un espejo su silueta aún con toalla, pero pronto me quedo sin respiración cuando despoja de su cuerpo lo único que lo cubría dejando a simple vista su total desnudez, —será mejor que me vaya— digo en susurro mientras me dispongo a retirarme, pero antes de ello él ya estaba atrás de mi posando en la entrada de su puerta — ¿a dónde vas? — pregunta tomándome de la mano y pegándome contra la pared.

—Y..yo…

—Shhh, no digas nada— dice Alex colocando un dedo en mis labios y el otro a un lado de mi rostro dando a entender que no iba a escapar de sus deseos. Muy dentro de mí sabía que algo como esto podía pasar, desde el primer momento en que lo conocí algo en mi intuía su preferencia sexual, tal vez esa era la razón por la cual lo evitaba, porque de cierto modo sabía que parte de mi rebeldía me llevaría a terminar entre sus brazos, la forma en que me miraba y me hablaba era de alguien cuyo deseo estaba a punto de satisfacer. Alex sin mediar más palabras me beso posando una de sus manos en mi rostro y el otro en mi cuello para asegurarse de tenerme toda esa noche.

Me quedé sin aliento, no sabía si rechazarlo ya que era mi primera vez, y nunca pensé que fuese con alguien de mi mismo sexo, mucho menos de alguien mucho mayor que yo. Solo podía escuchar el respirar acelerado de nuestro aliento y sentir en mis manos sobre su pecho el latido de su corazón. Se detuvo por un momento a mirarme tal vez para ver si estaba incómodo o molesto por lo que estaba ocurriendo, pero solo deje ver mi cara extasiada y frágil ante él, lo vi sonreír una vez más con cara de sonrojo; me llevó hasta su habitación cerrando la puerta y dejando reposar mi cuerpo en su cama, mientras yo siendo poco experimentado lleve mis manos a su espalda aceptando lo cálido de su cuerpo sobre el mío que ya se encontraba desnudo ante él.

Mis ojos solo se cerraron al recordar aquel sueño que tuve con él, pero esta vez no se trataba de un mal sueño, y si fuese así, yo era partícipe de una pesadilla culposa.

Opinión del autor: Alexander es una novela apto para público mayor de 18 años, que se irá desarrollando según las ideas previstas para esta historia, tengo ya en mente varios desenlaces e inclusive parte del desarrollo de la dramática, lo que sí es seguro es que este personaje tendrá que pasar por duras pruebas y convertirse en un hombre fuerte capaz de hacer cosas impensables para descubrir la verdad sobre aquella noche donde trágicamente hubo un derrame de sangre en un hogar donde vivía una familia común y corriente según mi percepción. Pero que además en el transcurso de su camino se da cuenta que gran parte de su vida tal vez había sido una total mentira.

Esta es una de mis primeras historias donde podrás conseguir, suspenso, acción, sexo y tal vez amor, este último aún no estoy del todo seguro, y es una de las cosas que más me encanta, que a pesar de que quiero un desenlace en particular, a veces el dejarme llevar por la historia hace que el autor a mitad de camino cambie de ideas.




Authors get paid when people like you upvote their post.
If you enjoyed what you read here, create your account today and start earning FREE STEEM!
STEEMKR.COM IS SPONSORED BY
ADVERTISEMENT
Sort Order:  trending

This post earned a total payout of 0.284$ and 0.142$ worth of author reward that was liquified using @likwid.
Learn more.