¿Estás seguro de estar inscrito en el libro de la vida?

작년

Una pregunta que mucho pueblo de Dios se hace, y difícil mente se responde, pero hoy tratare de ser explicar esto, creyendo que Dios dará aliento a muchos sacerdotes que van a leer esto.

Comenzamos...

Apocalipsis 3:5
El que venciere será vestido de vestiduras blancas; y no borraré su nombre del libro de la vida, y confesaré su nombre delante de mi Padre, y delante de sus ángeles.

En este texto, nuestro amado Mesías le habla a la iglesia ubicada en Sardis, y luego de ciertos puntos a tratar por parte del Hijo de Dios, hace mención a lo que acabamos de citar en Apocalipsis 3:5, y aquí viene una pregunta:

¿Qué es o cual es ese libro de la vida?
La historia de Sardis cuenta de que al igual que muchas naciones y pueblos aun de hoy en día, tenía un libro de registro de personas, en este libro se anotaba quien vivía en esa ciudad, es decir, desde su nacimiento hasta su defunción.

Ahora, cuando se habla de este libro, cuenta la historia de Sardis, antigua capital de Lidia en el Asia Menor occidental, que cuando alguien hacia algo impresionante o de admiración en esta ciudad, su nombre era inscrito con tinta de oro, para que nunca pudiera ser borrado, y se recordara para siempre.

Ahora, no es la única razón por la cual Dios en este texto hable de un libro de la vida, para eso citaremos:
Éxodo 32:32 que perdones ahora su pecado, y si no, ráeme ahora de tu libro que has escrito.
Éxodo 32:33 Y Jehová respondió a Moisés: Al que pecare contra mí, a éste raeré yo de mi libro.

Pues sí, Dios tiene un libro donde está inscrito todo su pueblo (Entiéndase por "su pueblo": Israel y la Iglesia, la cual también forma parte de Israel según Romanos 11: 11 - 23), y luego de que el pueblo de Israel en este relato pecara contra Dios al adorar un becerro de oro, Moisés pide a Dios perdón por su pueblo, y si no lo hace, que lo "borre" del libro de la vida.

Ahora, Moisés no fue el único que hablo acerca de este libro:
Salmo 69:26 Porque persiguieron al que tú heriste, y cuentan del dolor de los que tú llagaste.
Salmo 69:27 Pon maldad sobre su maldad, y no entren en tu justicia.
Salmo 69:28 Sean raídos del libro de los vivientes, y no sean escritos entre los justos.

David también hablo acerca de este libro que solo Dios tiene y usa, pues Dios mismo coloca y borra los nombres de sus hijos.

Daniel también hace mención de este libro:
Daniel 12:1 En aquel tiempo se levantará Miguel, el gran príncipe que está de parte de los hijos de tu pueblo; y será tiempo de angustia, cual nunca fue desde que hubo gente hasta entonces; pero en aquel tiempo será libertado tu pueblo, todos los que se hallen escritos en el libro.

El apóstol Pablo también hace mención de este:
Filipenses 4:3 Asimismo te ruego también a ti, compañero fiel, que ayudes a éstas que combatieron juntamente conmigo en el evangelio, con Clemente también y los demás colaboradores míos, cuyos nombres están en el libro de la vida.

En el libro de Lucas encontramos también palabras del Mesías referidas a este libro de vida:
Lucas 10:20 Pero no os regocijéis de que los espíritus se os sujetan, sino regocijaos de que vuestros nombres están escritos en los cielos.

En este verso vemos que muchas personas no están inscritas en este libro:
Apocalipsis 17:8 La bestia que has visto, era, y no es; y está para subir del abismo e ir a perdición; y los moradores de la tierra, aquellos cuyos nombres no están escritos desde la fundación del mundo en el libro de la vida, se asombrarán viendo la bestia que era y no es, y será.

Este verso nos da a entender que Dios no registra a cualquiera, sino a los miembros de su pueblo, como leímos anteriormente en Éxodo 32:32-33.

Recalcando la historia del libro de registro de Sardis, ese registro llevaba la lista de las personas que estaban vivas, y para Dios, solo estamos vivos si Cristo mora en nosotros:

Efesios 2:1 Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados,
Efesios 2:5 aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos).

Cuando morimos con Cristo, nuestro nombre es escrito con tinta de oro, para que no sea borrado jamás, y eso es la promesa del Dios Padre para nosotros, garantizando nuestra salvación y nuestros puestos como líderes mileniales y eternos.

Aquí dejo esta enseñanza para el pueblo de Dios, una perla que a más de uno levantara el ánimo para seguir peleando la buena batalla de la fe, y así reclamar la herencia que nos corresponde, ser reyes y sacerdotes de Dios y reinar con Él.

¡Dios les bendiga!

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