A las Puertas del Hades - Banquete de Chacales / At the Gates of Hades - Jackal Banquet

2개월 전

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A las Puertas del Hades

Banquete de Chacales

Para mi sorpresa, Olimpo, no era el nido de ratas mal oliente y oscuro, como Tártaro, que esperaba. Cuando la nave atracó en la bahía de carga de la estación, la variopinta selección de depravados, que conformaba su grupo de pasajeros, fue recibida por cuatro edecanes de ambos géneros, sobriamente uniformados con enterizos color negro, que si bien se amoldaban a sus cuerpos, no se comparaban en lo más mínimo, con los ceñidos y casi traslucidos uniformes de Avalon.

Los cuatro jóvenes, de no más de veinte años, flanquearon al grupo, dentro del cual me encontraba, y nos guiaron por un muy bien iluminado pasillo de paredes inmaculadamente blancas, decoradas con fotografías y pinturas que, aunque no soy un experto, parecían ser originales y costosas, todo en medio de una música ambiental, que supuse era clásica y una agradable temperatura que debía oscilar cerca de los 292 Kelvin. La atmósfera era más parecida a la de una austera galería de arte que la de un club de depravados.

Después de recorrer varios pasillos, que, si no fuera por las obras expuestas en las paredes, hubiese dicho que eran el mismo, llegamos a una gran sala donde pude contar unas doce mesas de banquete, sobriamente decoradas, cada una con veinte asientos, varias de las cuales ya se encontraban ocupadas por grupos de individuos de diferentes géneros, edades y por su aspecto, puedo decir que mundos de origen.

Para mi sorpresa, pude ver varias caras conocidas, entre ellas a un miembro del parlamento de Perseo y uno de Heracles, así como a dos conocidos funcionarios del Consorcio y varios empresarios y figuras de la farándula. Era una fortuna tener todas estas prótesis faciales y el cambio de la pigmentación de mi piel, que modificaban mi aspecto y me hacían casi irreconocible, porque varios de estos degenerados, me conocían de mi tiempo de trabajo en la división de seguridad del parlamento.

Nuestro grupo fue ubicado en una mesa que parecía estar reservada para nosotros, se nos sirvieron bebidas, según nuestros gustos, y luego de un rato varios meceros empezaron a servir una cena de degustación. Todo en un ambiente muy sobrio y sorpresivamente distinguido.

Cuando terminaron de servir el quinto plato de la cena, los meseros entregaron anotadores electrónicos a cada uno de los participantes y una voz femenina se escuchó por sobre la música de fondo, dando inicio a la selección de lo que llamo, los “platos fuertes” de la cena.

Sobre cada mesa se empezaron a proyectar hologramas de cuerpo completo, que mostraban a jóvenes de diferentes edades y géneros, mientras los anotadores mostraban datos relevantes sobre el joven del holograma, según pude ver sus edades deberían estar comprendidas entre los ocho y veinte años y provenían en su mayoría de Cefeo, aunque también habían de otros mundos, muchos de ellos de reciente población.

Mientras esto pasaba, los comensales observaban atentamente las proyecciones y sus anotadores, aguardando por alguno que fuera de su preferencia, a la vez que comentaban entre ellos, se reían sonoramente y hacían ruidos, haciendo un jolgorio de una sala que anteriormente había estado en la más completa solemnidad. Sentí que mi estómago se retorcía, con deseos de devolver lo poco que había comido, aquella grotesca escena comenzaba a afectarme.

El tipo a mi lado, el mismo que durante el viaje me había hablado muy alegremente de sus “niños”, empezó a emitir extraños resoplidos, mientras sujetaba el anotador con su mano izquierda y ocultaba su derecha, bajo el mantel de la mesa. Sentí estar sentado en medio de una carnicería, compartiendo la mesa con una jauría de chacales, que ansiaban hincar sus colmillos en algún pedazo de carne.

La voz que antes había anunciado el inicio de la selección, indicaba ahora las condiciones de la misma, “El comprador podría seleccionar más de un platillo y estar en su compañía durante doce horas, si así lo desea. El precio varía de acuerdo al platillo y a cómo desea degustarlo, …” y otra sarta de grotescos eufemismos.

Mientras me sentía cada vez más enfermo y trataba de mantener la compostura, la imagen de Laura Haimes, una de las dos chicas raptadas junto a Natalia Soriano, apareció proyectada sobre la mesa, casi instintivamente oprimí en el anotador el botón de seleccionar, para no dar tiempo a los chacales a que se me adelantaran, al concluir la cena seriamos llevados con nuestras selecciones a alguna de las muchas habitaciones de la estación. Ninguna de las otras dos chicas fue puesta a selección aquella noche, lo que me hizo esperar lo peor.

Texto de @amart29 Barcelona, Venezuela, septiembre de 2020

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English

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At the Gates of Hades

Jackal Banquet

To my surprise, Olympus was not the smelly, dark rat's nest, like Tartarus, that I expected. When the ship docked in the station's cargo bay, the colorful selection of depraved people that made up its group of passengers was received by four aides of both genders, soberly uniformed with black one-piece suits, which, although they were fitted to their bodies, did not compare in the least with the tight and almost translucent uniforms of Avalon.

The four young men, no more than twenty years old, flanked the group, within which I was, and guided us through a very well-lit corridor of immaculately white walls, decorated with photographs and paintings that, although I am not an expert, seemed to be original and expensive, all amidst an ambient music, which I assumed was classical and a pleasant temperature that must have oscillated around 292 Kelvin. The atmosphere was more like that of an austere art gallery than a depraved club.

After walking through several corridors, which, if it were not for the works exhibited on the walls, I would have said were the same, we arrived at a large room where I could count about twelve banquet tables, soberly decorated, each with twenty seats, several of which were already occupied by groups of individuals of different genders, ages and by their appearance, I can say that worlds of origin.

To my surprise, I was able to see several familiar faces, including a member of parliament from Perseus and one from Heracles, as well as two well-known officials from the Consortium and several businessmen and show business figures. It was a fortune to have all these facial prostheses and the change in the pigmentation of my skin, which modified my appearance and made me almost unrecognizable, because several of these degenerates knew me from my time working in the security division of the parliament.

Our group was placed at a table that seemed to be reserved for us, drinks were served to us, according to our tastes, and after a while several rockers began to serve a tasting dinner. Everything in a very sober and surprisingly distinguished atmosphere.

When they finished serving the fifth course of the dinner, the waiters handed out electronic notebooks to each of the participants and a female voice was heard above the background music, starting the selection of what I call the "main courses" of the dinner.

On each table, full-body holograms began to be projected, showing young people of different ages and genders, while the note takers showed relevant data about the young man on the hologram, as I could see their ages should be between eight and twenty years old and they were mostly from Cepheus, although there were also from other worlds, many of them recently populated.

While this was happening, the diners were attentively observing the projections and their notebooks, waiting for someone of their preference, while they were commenting among themselves, laughing loudly and making noises, making a revelry of a room that had previously been in the most complete solemnity. I felt my stomach twitching, wanting to give back the little I had eaten, that grotesque scene was beginning to affect me.

The guy next to me, the same one who during the trip had told me so happily about his "children", began to make strange snorts, while he held the notebook in his left hand and hid his right hand under the table cloth. I felt like I was sitting in the middle of a butcher shop, sharing the table with a pack of jackals, who were eager to sink their fangs into some piece of meat.

The voice that had previously announced the beginning of the selection, now indicated the conditions of the selection, "The buyer could select more than one dish and be in your company for twelve hours, if he so wishes. The price varies according to the dish and how he wishes to taste it, ..." and another string of grotesque euphemisms.

While I was feeling more and more sick and trying to keep my composure, the image of Laura Haimes, one of the two girls kidnapped along with Natalia Soriano, appeared projected on the table, almost instinctively I pressed the select button in the notebook, so as not to give the jackals time to get ahead of me, at the end of the dinner we would be taken with our selections to one of the many rooms of the station. Neither of the other two girls were put on the selection list that night, which made me expect the worst.

Text of @amart29 Barcelona, Venezuela, September 2020

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Previamente publicado en mi blog de Hive


Previusly published in my Hive blog

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