El amor fugaz del marinero

지난달

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El amor fugaz del marinero

Acostumbrado él a los amores efímeros, cuando la vio se dio cuenta que había encontrado la más fugaz de las estrellas. Era ella una mujer de esas que dan sed con la mirada, que son olores en las alcobas, que invitan a recorrer sus valles sudoríparos, sus pulpas, sus costas. Cuando él entró al bar, era ella la más costosa de la noche. Reía mientras caminaba exhalando aromas marinos y él cual peregrino, sediento, aceptó de sus manos y su cuerpo algo más que una copa de vino.

Cada noche, cada día, supo él de la magia que tienen algunas manos y algunas bocas, que son rompeolas llenas de goce. En la penumbra o con la luz vivísima, el hombre vivió la más feliz de las historias. Fue fácil acostumbrarse al inequívoco signo de la suerte, de tener cada noche el privilegio de la caricia fugaz que despierta el aullido satisfecho.

Como en todas las historias de mares, el hombre debió partir a otros puertos. No hubo en él nostalgia ni tristeza, solo la certeza de un próximo encuentro. Y fue así que navegó por el mundo permutando la tan famosa fórmula del olvido, pero cada tanto, en solitario, le asaltaba los recuerdos, de algunos cuerpos, ya vividos. Entonces, el hombre rememoraba con verdadera inquietud aquel amor de paso y recordaba la piel que fue isla para él, y como hoja ante la brisa, su cuerpo queda temblando.

No hablemos de años, sino de miles de lunas que pasaron, y el hombre volvió a aquel puerto donde su cuerpo como nunca fue amado. Y buscó los ojos en cada una de las mujeres que en el bar había y extrañamente, no los consiguió. Entonces, el hombre comenzó a caminar por el puerto oscuro, dándole a la brisa el olor de su cigarrillo. Cuando de pronto, vio allí con una mano extendida una mujer famélica y gris que pedía dinero a los transeúntes. Sin necesidad de verle los ojos, el hombre supo que aquella era la mujer de sus recuerdos. Así que metió la mano en su bolsillo y le dio los miles de billetes que siempre le dejaba en su lecho.

HASTA UNA PRÓXIMA LECTURA, AMIGOS

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"Dándole a la brisa el olor de su cigarrillo."
Me gustó esa frase amiga Nancybriti.
Me atrapó el cuento.
Lo difícil que es hacer un cuento breve tan bueno.
Felicitaciones amiga.

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Tú sabes, @acostacazorla, que creo que todo tiene que ver con la poesía. A veces esas historias me las imagino como poemas en prosa, de allí tal vez su brevedad y hasta el juego con algunas rimas. En estos días he estado intentando cuentos largos y me cuestan. Esos cuentos, creo, que mejor te los dejo a ti y a Rubi que son unos maestros. Abracitos y saludos por casa.

Hermoso relato.

Sin necesidad de verle los ojos, el hombre supo que aquella era la mujer de sus recuerdos. Así que metió la mano en su bolsillo y le dio los miles de billetes que siempre le dejaba en su lecho.

El amor de nuestros recuerdos algo grande y glorioso. Dios te siga aumentando en sabiduría e inteligencia.

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Amén, amén y amén, @el pastor! Saludos

La historias de amor se dan en los más diversos espacios, en la cercanía y en la distancia, algunos a todo lo largo del tiempo, con sus idas y vueltas. Como siempre maravillosos personajes en la poesía de sus relatos!!

Gracias por compartir en el Mundo de Xpilar!!


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Me gusta la capacidad que tienes para resumir las historias!!! Así es, @leveuf! Hay amores que vienen solo para enseñarnos que nunca se han ido. Gracias por tu comentario. Abrazos

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Agradecida por el apoyo, amigos del gran @worldofxpilar!! Saludos