Del término «queer»

3년 전

Posiblemente todos hemos escuchado la palabra queer, así como una serie de conjuntos que acompañan a la misma: movimiento queer, moda queer, cultura queer y hasta personas queer. Hay gente que la asocia con la homosexualidad y hay gente que no la asocia con nada. Pero, ¿qué simboliza realmente el término queer? La filósofa feminista Beatriz Preciado habla de esto en su artículo «Queer: Historia de una palabra» (2009), publicado en la revista Parole de Queer.


Beatriz Preciado. Foto: Lea Crispin.

La palabra.

Queer, en la actualidad, hace referencia a las minorías sexuales que no son heterosexuales, heteronormadas o de género binario. La gente que se identifica como queer suele situarse fuera del discurso de las grandes corrientes LGBTI por considerarlas opresivas o con tendencias a la asimilación del modelo que critican. Dependiendo del contexto o de la persona, esta palabra puede tener un carácter peyorativo debido a su nacimiento varios siglos atrás.

«En lengua inglesa, desde su aparición en el siglo XVIII, «queer» servía para nombrar a aquel o aquello que por su condición de inútil, mal hecho, falso o excéntrico ponía en cuestión el buen funcionamiento del juego social. Eran «queer» el tramposo, el ladrón, el borracho, la oveja negra y la manzana podrida pero también todo aquel que por su peculiaridad o por su extrañeza no pudiera ser inmediatamente reconocido como hombre o mujer. (…) Lo que de algún modo equivale a decir: aquello que llamo «queer» supone un problema para mi sistema de representación, resulta una perturbación, una vibración extraña en mi campo de visibilidad que debe ser marcada con la injuria.
(…) En la sociedad victoriana que defendía el valor de la heterosexualidad como eje de la familia burguesa y base de la reproducción de la nación y de la especie, «queer» servía para nombrar también a aquellos cuerpos que escapaban a la institución heterosexual y a sus normas. La amenaza venía en este caso de aquellos cuerpos que por sus formas de relación y producción de placer ponían en cuestión las diferencias entre lo masculino y lo femenino, pero también entre lo orgánico y lo inorgánico, lo animal y lo humano. Eran «queer» los invertidos, el maricón y la lesbiana, el travesti, el fetichista, el sadomasoquista y el zoófilo. El insulto «queer» no tenía un contenido específico: pretendía reunir todas las señas de lo abyecto.» Preciado (2009).  

No es de extrañar, por ello, que se aplicara en los marginados sociales de mediados del siglo XX: lo queer era insulto, principalmente homófobo, a todo lo que tuviera relación con lo que desafiaba lo establecido y lo homogéneo y conservador, como el feminismo en sus comienzos. Pero el vocablo se da la vuelta al ser adoptado por los grupos minoritarios sexuales, culturales, de raza o de origen, e incluso de posición social o económica.

El movimiento.

El movimiento queer nace de las diferencias ideológicas entre el feminismo y el activismo lésbico. Mientras las lesbianas reivindicaban una sexualidad más abierta y plural, las feministas tradicionales se anclaban en los problemas generales de las mujeres sin enfocarse en los problemas de las minorías dentro de sí mismas.

«El movimiento «queer» es post-homosexual y post-gay. Ya no se define con respecto a la noción médica de homosexualidad, pero tampoco se conforma con la reducción de la identidad gay a un estilo de vida asequible dentro de la sociedad de consumo neoliberal. Se trata por tanto de un movimiento post-identitario: «queer» no es una identidad más en el folklore multicultural, sino una posición de crítica atenta a los procesos de exclusión y de marginalización que genera toda ficción identitaria. El movimiento «queer» no es un movimiento de homosexuales ni de gays, sino de disidentes de género y sexuales que resisten frente a las normas que impone la sociedad heterosexual dominante, atento también a los procesos de normalización y de exclusión internos a la cultura gay: marginalización de las bolleras, de los cuerpos transexuales y transgénero, de los inmigrantes, de los trabajadores y trabajadoras sexuales…» Preciado (2009).

La teoría.

La expresión «teoría queer» fue introducida en los 90 por la filósofa Teresa de Lauretis y rechaza todos los roles establecidos como inamovibles o rígidos en el sistema convencional y admite la diversidad absoluta como dimensión humana. Centrándose en la sexualidad, el queer discute que exista diferencia entre homosexualidad o heterosexualidad, abogando por una «multitud sexual», afirmando que los géneros, las identidades sexuales y las orientaciones sexuales de las personas, son el resultado de una construcción social y que, por lo tanto, no están esencialmente o biológicamente inscritos en la naturaleza humana, sino que se trata de formas socialmente variables.


La teoría queer rechaza la clasificación de los individuos en categorías universales y fijas, como «hombre» o «mujer», «heterosexual» u «homosexual», «transexualidad» o «travestismo», pues considera que están sujetas a restricciones impuestas por una cultura en la que la heterosexualidad es obligatoria (heteronormatividad), y sostiene que estas categorías esconden un número enorme de variantes. Contra el concepto clásico de género, que parte de la distinción entre la «heterosexualidad» aceptada como normal (en inglés straight, es decir «recto») de lo «anómalo» (en inglés queer o «retorcido»), la teoría queer afirma que todas las identidades sociales son igualmente anómalas.


Gracias a esa naturaleza efímera y cambiante, la identidad queer, pese a su base sexual, podría aplicarse a todas las personas que se han sentido fuera de sus categorías de género en algún momento de su vida. Podría decirse que la mayoría de la gente hoy es queer: al ser, por ejemplo, una mujer deportista o un hombre diseñador, la identidad pasa a fabricarse a partir de la autoasignación. Toda esta teoría se escapa de la conceptualización del término: su constante mutación indica que hay que seguirle la pista a ver qué implicará dentro de cinco, diez o veinte años, pero es justo eso lo que quiere definir la palabra: la libertad basada en la movilidad y el tránsito.

«Quizás convenga recordar que detrás de cada palabra hay una historia, como detrás de cada historia hay una batalla por fijar o hacer mudar las palabras.» Preciado (2009).


¿Y tú, te consideras queer?

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Súper fino esto, siempre he tenido muchas interrogantes con el término y me aclaraste bastantes dudas. Y coño...creo que de cierta forma yo soy algo queer, imagínate tú pues...

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Jajajajaja creo que de cierta forma todxs lo somos, en especial los millennials. ¡Qué fino que te gustó!

¡Brutal esto! Qué bueno conseguir estos posts por aquí, queer es un término que aún no posee mucha popularidad, y sin embargo, me parece importantísimo, el género siempre es performatividad.

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¡Somos pura performatividad! Jajajaja, ¡muchísimas gracias! Qué fino que te haya gustado, yo lo uso de forma regular para poder generar conversación al respecto y que la gente lo vaya escuchando. Me ha funcionado en algunas ocasiones, creo que es la única forma de generar algo. Gracias por leer.